La
responsabilidad social de las empresas habla de lo que hace la organización y
que afecta a la sociedad en la que existe. En fechas más recientes los gerentes
y los teóricos han ampliado su campo de interés y ahora incluyen interrogantes
éticas básicas, por ejemplo: ¿Cómo deberíamos vivir nuestra relación con los
demás?
La
responsabilidad social es un concepto que se refiere, fundamentalmente, a la
calidad de nuestras relaciones a través del tiempo.
Hoy
existen muchos ejemplos de cómo se puede administrar teniendo en mente la ética
y la responsabilidad social de la empresa.
Responsabilidad social
La
reglamentación gubernamental prevé algunas reglas para los administradores,
pero no dan respuesta a algunas preguntas apremiantes. ¿Dónde comienza la
responsabilidad social de una organización? ¿Dónde termina? Para contestar a estas
preguntas, deberíamos ver más de cerca las diferentes responsabilidades
sociales corporativas que se desarrollaron durante el siglo pasado.
En
1989, Andrew Carnegie
publicó un libro llamado “el evangelio de la
riqueza” que exponía la definición clásica
de la responsabilidad social de la empresa. La obra de Carnegie se fundamentaba
en dos principios: el principio de caridad y el principio de custodia. Los dos
eran francamente realista; colocaban a los dueños de las empresas en el papel de padre para empleados y clientes
infantiles, quienes carecían de capacidad para actuar para su propio bien.
El
principio de la caridad suponía que los miembros más afortunados de la sociedad
debían ayudar a los menos afortunados, entre ellos a los desempleados, los minusválidos,
los enfermos y los viejos. Estos infortunados podían recibir ayuda, directa o
indirecta, por medio de instituciones como las iglesias y a partir de 1920 el
movimiento de área comunitaria. Sobra decir que los propios ricos decidían
cuanto dar y que, al principio se consideraba que la caridad era obligación de
las personas y no de las empresas mismas. No obstante, para la década de 1920
las necesidades de la comunidad esperaban incluso la fortuna de los ricos más
generosos y se esperaba que las empresas contribuyeran con sus recursos a las
obras de caridad parra las infortunadas.
El
principio de custodia, derivados de la biblia suponía que las empresas y los
ricos fueran considerados custodios o cuidadores de sus bienes.
Los
principios de la caridad y la custodia fueron aceptados por las empresas
estadounidenses, en general, conforme fue aumentando la cantidad de compañías
que reconocieron que el poder engendra responsabilidad incluso las empresas que
no apoyaban estos principios sabían que si no aceptaban su responsabilidad
social por voluntad propia el gobierno las obligaría a aceptarla.
Sin
embargo, las compañías suelen enfrentar problemas cuando hacen donativos para
unidades religiosas particulares, porque si los entregan a una denominación
todas las demás también quieren obtenerlas. Según Stanley C. Wrigth, director de contribuciones
corporativas de Eastman Kodak: “Cuando se emprende el camino religioso más vale
llegar a todas las iglesias, porque todas compran cámaras y películas.
Uno
de los problemas del concepto de responsabilidad social se refería a puestos
concretos para su aplicación. Algunos críticos opinaban que no existían
lineamientos en cuanto a la magnitud adecuada del interés de las sociedades y
que una empresa tampoco sabía cómo hacer sus responsabilidades sociales ante
demás responsabilidades.
Argumento de Milton Friedman
Según
Friedman: “la empresa solo tiene una responsabilidad social: usar su energía y
sus recursos para actividades que someten sus utilidades, siempre y cuando
respete las reglas del juego. Y se dedique a una competencia franca y libre,
sin engaños ni fraude.
La
posición de Friedman representa uno de los extremos de un continuo que
reconoce cierta división de la
responsabilidad social entre los
diversos segmentos de la sociedad,
incluyendo al gobierno y la iniciativa privada.
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